
La idea es ayudarte a transformar esa energía impulsiva en una respuesta asertiva que proteja tu bienestar integral. ¿Te gustaría ser capaz de expresar tu malestar sin necesidad de explotar? Aquí te ofreceremos algunas herramientas valiosas. ¡Veamos!
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Qué es la ira y cuáles son sus consecuencias
Antes de compartirte la clave sobre cómo controlar la ira, dedicaremos un espacio a entender su definición y el impacto que el rencor crónico tiene en nuestro organismo
En ese sentido, compartimos el concepto planteado por el Centro Tadi, un centro dedicado a la prevención en salud mental y al tratamiento ambulatorio de los trastornos mentales, el cual explica que la ira es un sentimiento de enfado de intensidad variable que puede ser causada por sucesos externos o internos.
El centro Tadi indica en su página web que, aunque este sentimiento suele ser catalogado como algo negativo, no deja de ser una emoción, y como toda emoción, es necesaria y adaptativa. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los estados de ira constante sí tienen efecto perjudicial.
“La ira no está asociada a ninguna enfermedad concreta, pero puede ser indicadora y predisponer a trastornos afectivos y de la personalidad. Un estado de irritación constante influye negativamente sobre la tensión y el estado de salud general de una persona, estando relacionada con trastornos cardiovasculares, úlceras, cáncer o enfermedades asociadas al dolor crónico”.
Cómo controlar la ira: 6 consejos prácticos
Ahora que ya conocemos qué es la ira y las consecuencias que puede generar, te compartimos en MiCasino las recomendaciones que la Clínica de Mayo sugiere aplicar para evitarla:
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Haz una pausa antes de reaccionar
Nuestra capacidad de juicio se nubla cuando estamos enojados. Por lo tanto, la primera recomendación, antes de responder de manera hiriente, es detenernos y organizar mentalmente lo que queremos expresar. Al guardar silencio por un instante, la tensión baja y evitamos ocasionar daños irreparables en nuestras relaciones.
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Comunica tu inconformidad con asertividad
Cuando la intensidad emocional haya bajado, es el momento de manifestar lo que sentimos con claridad mental. La idea es expresar nuestro punto de vista de forma firme, pero respetuosa, sin caer en la confrontación directa. Recuerda, la clave para comunicarte asertivamente es defender nuestros límites sin necesidad de atacar o controlar a la otra persona involucrada.
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Utiliza mensajes en primera persona
Las críticas directas se perciben, con frecuencia, como ataques personales que aumentan la ira en ambas partes. Para evitar esta situación y mantener ese ambiente de respeto que sugerimos en el punto anterior, describe el problema basándote en tu experiencia. En ese sentido, es fundamental que cambies expresiones como “Nunca colaboras” por otras más concretas como: “Me hubiera gustado que me ayudaras con los platos antes de retirarte”. Esta forma de presentar la oración permite que el otro escuche tu planteamiento sin sentirse juzgado.
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Usa el humor para suavizar el conflicto
El humor es otra herramienta valiosa para restarle peso a las discusiones y a reconocer cuando nuestras expectativas están siendo poco realistas o demasiado rígidas. Si decides ponerlo en práctica, hazlo con precaución. Es decir, evitando el uso del tono sarcástico, ya que el sarcasmo, lejos de ayudar, puede empeorar la comunicación. El objetivo es bajar la tensión, no atacar.
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Elige el perdón sobre el resentimiento
Perdonar no es un regalo para el otro; es un acto de liberación para nosotros mismos. Si abres las puertas al resentimiento y permites que se instale, la rabia terminará por eclipsar tus emociones positivas, y drenar tu energía. En cambio, si eliges perdonar a quien te causó enojo, es más fácil que recuperes el control y la paz mental, transformando la ira en una lección de vida.
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Entrena tu capacidad de relajación
Otras formas efectivas ante situaciones de enojo, es utilizar las técnicas de relajación como una especie de barrera, entre estas, la respiración diafragmática, escribir nuestros pensamientos para desahogarnos, escuchar sonidos relajantes o simplemente estirar el cuerpo. Estas acciones pueden marcar la diferencia entre una explosión emocional y una gestión exitosa del conflicto.
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Cómo controlar la ira: un último consejo
Si aplicas estas herramientas y sientes que la ira sigue siendo abrumadora, afectando tus relaciones laborales o familiares, no dudes en dar el paso hacia la terapia. Un profesional puede ofrecerte estrategias personalizadas para profundizar en el origen de ese enfado y evitar que las consecuencias físicas y emocionales afecten tu calidad de vida.
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