
Si eres de los que se preguntan, por qué el escenario te paraliza y cómo puedes recuperar tu control, sigue leyendo porque en este artículo MiCasino te ofrecerá todas las claves que debes saber para disfrutar del arte de comunicar.
Miedo escénico ¿qué es?
Según el portal especializado Psicología y Mente, referente en salud mental y neurociencias, el miedo escénico puede definirse como una sensación intensa de ansiedad que surge cuando sentimos que la atención de todos recae sobre nosotros.
Aunque para algunos es algo cotidiano, para otros es un reto enorme porque el cuerpo procesa la situación como una amenaza real.
Esta respuesta —agrega el portal—está profundamente ligada a experiencias pasadas de juicio o vergüenza que han quedado grabadas en nuestra memoria emocional. Así como al deseo de “hacerlo todo perfecto”, tal como lo veremos en el siguiente apartado.
Causas del miedo escénico
Psicoglobal (especializado en psicológica online) indica que los factores son multifactoriales y, generalmente, se asocian a:
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Autoexigencia y bloqueo
Una de las principales causas del miedo escénico es la búsqueda de la excelencia absoluta. Y es que las personas que se manejan con este tipo de estándares, suelen medir su valor en función de metas alcanzadas. Al percibir que no pueden garantizar un resultado “perfecto”, el miedo al fracaso se dispara, lo que bloquea la autenticidad.
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El eco de un mal recuerdo
La siguiente causa tiene que ver con aquellas vivencias desagradables que nos han marcado en el pasado, como haber sido objeto de burlas en el colegio o haber cometido una equivocación en público, son dos ejemplos que pudieran condicionar nuestra seguridad actual.
Estas experiencias, además, crean un sesgo de alerta en el cual nuestro sistema nervioso recuerda ese mal momento por el que pasamos y activa la ansiedad como un mecanismo de defensa para evitar que ese tipo de eventos nos vuelvan a suceder.
Lee también: Cómo cerrar ciclos emocionales: pasos para sanar y avanzar
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El peso de la Inexperiencia
Al enfrentarnos a un escenario sin haber practicado el discurso que vamos a ofrecer a los asistentes, es probable que la duda tome el control. Si no ponemos a prueba nuestras habilidades en situaciones reales, el cerebro enviará el mensaje de que esta falta de experiencia es sinónimo de falta de capacidad. Es decir, la falta de práctica nos hace sentir como si camináramos sobre una cuerda floja, ya que no hemos aprendido a confiar en nuestro propio equilibrio.
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Anticipar el juicio ajeno
Cuando nuestra seguridad depende de forma exclusiva de la aprobación de otros, hablar en público se convierte en una situación de riesgo, pues una mala actuación o desempeño, tendrá consecuencias sociales catastróficas. Es como si el público fuera un juez implacable y el orador una víctima potencial, transformando la exposición en un acto de supervivencia emocional.
Reconociendo las señales
Identificar los síntomas es fundamental para gestionar nuestro miedo escénico. De acuerdo con la plataforma Unobravo (que ofrece terapia psicológica online) la ansiedad por exponer ante un auditorio se manifiesta a través de síntomas que van desde lo físico hasta lo cognitivo. Por lo tanto, podemos experimentar sensaciones como náuseas, las típicas “mariposas” pesadas en el estómago, pulso y respiración acelerados o manos sudorosas y frías.
Otras señales pudieran ser cambios en la visión, bloqueo mental, ataques de pánico, ansiedad en exceso y un miedo intenso a cometer errores.
Cómo superar el pánico escénico
Mid-Cities Psychiatry, especialistas en diagnóstico y salud mental, ofrece estas recomendaciones y en MiCasino te las compartimos a continuación.
- Inhala y exhala, la ciencia detrás de la relajación rápida: respirar de forma profunda es una herramienta muy poderosa para mitigar la ansiedad. Al inhalar pausadamente por la nariz, retener el aire y luego soltarlo con lentitud por la boca, le enviamos información directa a nuestro cerebro para desactivar la alerta de peligro.
- La pantalla de la mente, imagina el aplauso antes de empezar: visualizar tu éxito en la presentación es otra estrategia valiosa que puedes aplicar. Para ello, debes cerrar los ojos y observarte a ti mismo proyectando seguridad y confianza. Es un ejercicio simple, pero actúa como un escudo contra los pensamientos negativos.
- Entrena en entornos seguros, construye tu resiliencia en público: practicar inicialmente con personas de confianza te ayudará a validar tus habilidades sin la presión del juicio externo. Al exponerte a situaciones de visibilidad social con tus familiares cercanos, disminuyes gradualmente la respuesta de miedo.
El miedo no busca detenerte, sino protegerte; una vez que aprendes a escucharlo sin juzgarte, el escenario deja de ser un campo de batalla para convertirse en tu mejor espacio de expresión.
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