
Además, identificaremos los síntomas más frecuentes y las herramientas prácticas para aprender a manejar este diálogo entre tus emociones y tu salud física.
Qué es la somatización
Sanza Psicología, espacio seguro para abordar desafíos emocionales y mentales, explica en su página web que somatizar es la manifestación física de un malestar emocional.
“Es decir, cuando las emociones, el estrés o los conflictos internos que no se expresan de manera consciente encuentran una vía de salida a través del cuerpo”, detallan.
Tipos de somatizaciones y síntomas más frecuentes
El portal Sanza Psicología también explica cuáles son los tipos de somatizaciones y los síntomas más frecuentes; y en MiCasino te los compartimos a continuación:
- Dolor en cuello, hombros y espalda: ¿sientes que llevas el mundo sobre tus hombros? Los dolores musculares son la somatización más común, y representan la manifestación física de la autoexigencia y el exceso de responsabilidades que llevas en tu día a día.
- Problemas gastrointestinales: la gastritis, el colon irritable y la acidez son otras señales claras de que nos está costando procesar algo, pues cuando vivimos situaciones que nos parecen estresantes o difíciles de tragar, el cuerpo reacciona físicamente con estos síntomas.
- Sensación de ahogo y falta de aire: es una de las formas de somatización más angustiantes y responde, básicamente, a un estado de alerta del sistema nervioso.
- Otros síntomas: alteraciones del sueño (insomnio); cansancio extremo (o fatiga crónica) y problemas dermatológicos (erupciones, urticarias o picores).
Somatización: cómo sanar desde el cuerpo
De acuerdo con el portal Piscología y mente, es importante comenzar a desarrollar una relación más consciente con nuestro cuerpo. En ese sentido, recomienda las siguientes acciones:
-
Haz una pausa para sentir, no para distraerte
Solemos vivir en un estado de prisa constante. Por lo tanto, nuestros momentos de descanso lo usamos para desconectar, en lugar de sentir. Tu cuerpo debe ser escuchado. Emplea unos minutos al día a escanear tus sensaciones: ¿Sientes tensión en los hombros, un nudo en el estómago o un cansancio inexplicable? Intenta vincular esas señales con los eventos de tu jornada. Pregúntate: ¿Qué evento sucedió hoy que me hace sentir así? Identificar ese malestar y asociarlo a una emoción es el primer paso.
También te puede interesar: Síndrome del impostor en la pareja
-
Valida tu malestar, aunque no encuentres una “razón lógica”
Muchas veces cometemos el error de disminuir lo que sentimos comparándonos con los demás o catalogando nuestras emociones como “exageradas”. Sin embargo, si tu cuerpo se pronuncia, es porque hay una necesidad real que debe ser atendida. No busques una justificación intelectual para la tensión que sientes; reconoce que están ahí y acepta el malestar sin juicio. De esta forma, reducirás la resistencia interna y permitirás que tu sistema se relaje considerablemente.
-
Nutre el diálogo entre tu mente y tu cuerpo
Lo que pensamos se refleja en nuestra piel, músculos y digestión. Para gestionar la somatización, es esencial practicar actividades que fomenten la conciencia corporal, entre estas, el yoga, la respiración consciente o caminar en silencio. Explorar terapias que fusionen lo físico con lo psicológico puede ser clave para destrabar emociones que el cuerpo ha guardado por años.
-
Busca acompañamiento
Si el mensaje que nos envía el cuerpo es muy difícil de traducir, busca acompañamiento. Un profesional de la salud mental puede ayudarte a descifrar cuáles son esos patrones emocionales ocultos tras el síntoma. Recuerda, no tienes que atravesar solo este momento; busca ese apoyo y permite que tu sistema nervioso finalmente se relaje y suelte la tensión.
¡Juega, gana y, sobre todo… cobra!

